La Indiferencia

La República de Turquía se fundó después de 1918.

Ella no creía que la Diáspora Armenia sería lo suficientemente fuerte para restarle total importancia a la Causa Armenia. Por décadas enteras las autoridades turcas omitieron responder preguntas acerca del Genocidio Armenio. Parecía que la Causa Armenia sería archivada en la memoria de las víctimas y de los testigos.

Lo que no pudo prever el gobierno turco es que las comunidades organizadas en la diáspora se desarrollarían y progresarían, tal como lo hicieran los armenios en sus tierras ancestrales y en el Imperio Otomano antes que comenzaran las matanzas. Así pues, la Causa Armenia se institucionalizó y debido a ello Turquía tuvo que cambiar su discurso y estrategia al respecto.

Siendo el primer discurso turco un alegato hacia el desconocimiento absoluto de la cuestión armenia, el segundo pregonaba la distorsión múltiple de los hechos, para de ese modo tratar de desvirtuar la verdad acerca de un plan premeditado y sistemático de genocidio.

El crimen más horrendo sería la indiferencia armenia. Muchos armenios se pierden en la diáspora y se diluyen culturalmente haciendo cumplir el concepto llamado “Genocidio Blanco” que imaginó Ahmet Talaat Pashá, al idear el plan genocida en el ámbito de su partido político.

Matanzas de armenios como las del pueblo de Sumgait por parte de los azeríes (1988), denotan que la indiferencia por parte del pueblo armenio puede ser un error fatal. Como bien dijo Avedis Aharonian, quién colideraba la Delegación Armenia ante las potencias, luego de culminada la Primera Guerra:

“Si tanta maldad olvidasen nuestros hijos,
Que el mundo entero maldiga a los armenios”

Hoy no hay países que le sean indiferentes al Genocidio Armenio. Se enseña en las universidades, es estudiado por los académicos, se publican notas en diarios de todo el mundo, etc. Su publicidad es discreta a diferencia del genocidio judío que aprovechó el control mediático no sólo para reclamar enfáticamente los daños materiales, sino que también se esmeró en no publicar al Genocidio Armenio en varias congresos sobre el tema. No obstante ello, el negacionismo llevado a cabo por todas las administraciones del estado turco, determinaron un accionar que ha refutado permanentemente la realidad en torno de la veracidad del Genocidio; obviamente esto lleva implícito un premeditado interés por parte del mismo país que desde siempre omitió responder acerca del mismo.