Año 1859. Nace en Molino de Torti, al norte de Italia, Giacomo Gorrini.

Su carrera diplomática lo lleva a cumplir funciones como cónsul italiano para el Imperio Otomano desde 1911 hasta 1915, año en el cual Italia declara la guerra al Eje Turco-Alemán. Trabzond es la ciudad que le fue asignada para desempeñar su cargo. Esa misma ciudad le otorgó la desgracia de presenciar las deportaciones de armenios, la masacre y desaparición de la población armenia de aquella ciudad. Desde que abandonó sus funciones en el Imperio dedicó su vida a hacer conocer mediante artículos periodísticos lo que ocurría con los armenios en todo el Imperio Otomano.

Una entrevista otorgada al diario italiano Ill Messaggero sobre la cuestión armenia, ha sido utilizado como fuente y citado por varios estudiosos y defensores de ésta causa. Utilizó sus contactos para salvar la vida de miles de huérfanos armenios, uno de sus ayudantes fue Monseñor Dolci del Vaticano. Ofreció armamentística pesada para que los armenios pudiesen defenderse de los posteriores ataques de Mustafá Kemal Ataturk. Además, fue el único embajador representante de la potencias europeas durante la efímera Republica de Armenia (1918-1921). Fue defensor acérrimo de la Armenia Wilsoniana (Tratado de Sevres). Una chica que rescató de una localidad llamada Bayburt cercana a Trabzond cuidó de el hasta el final de sus días. (Roma-1950)

Desde el año 2003 sus restos descansan en el Dzidzernagapert.