Esta agonizando

Las masacres de armenios cometidas por los turcos-otomanos a fines de su imperio y por el Estado Turco a comienzos de la República kemalista constituyen la pérdida de un capital humano irreversible.

Hay un factor que todavía no murió pero que está agonizando: el patrimonio cultural armenio en Turquía.

Abundan referencias acerca del Genocidio Armenio, acerca de los testimonios, acerca de lo que fue y de lo que pudo haber sido. La propaganda armenia lucha sin cesar contra los negacionistas turcos, pero hay un tipo de propaganda y una clase de testimonio que es irrefutable: la gran cantidad de referencias arquitectónicas que se encuentran esparcidas por toda Turquía y que, justamente, no son producto de la cultura de esa nación.

Esas referencias arquitectónicas, sean iglesias, capillas, fortalezas, cruces de piedra (jachkars), inscripciones y demás objetos de origen armenio, testimonian lo que fue la demografía armenia hasta ahora en la Turquía actual.

¿Por qué hacer hincapié en este tema? No pueden obviarse los hechos que ocurren en esas tierras desde que los armenios han emigrado por la fuerza: el genocidio cultural perpetrado día a día por parte del Estado turco hacia esos monumentos.

Benjamin Whitaker, el Relator Especial designado por la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías (un subórgano de las Naciones Unidas), redactó en 1985 un informe sobre la cuestión de la “”Prevención y Sanción del crimen de genocidio””, cuya aprobación supone el reconocimiento de la Cuestión Armenia por parte de la ONU. (ver Generación 3 número 6, abril de 2001).

Aunque en esa ocasión no fue incluido en el tratado, el concepto de Genocidio Cultural expresado en el informe (y propuesto para ser añadido en la próxima modificación), lo define como “”todo acto premeditado cometido con la intención de destruir el idioma, la religión o la cultura de un grupo nacional, racial o religioso por razón del origen nacional o racial o de las creencias religiosas de sus miembros, actos tales como: 1) la prohibición de emplear el idioma del grupo en las relaciones cotidianas o en las escuelas o la prohibición de imprimir o de difundir publicaciones redactadas en el idioma del grupo; 2) la destrucción de las bibliotecas, los museos, las escuelas, los monumentos históricos, los lugares de culto u otras instituciones y de los objetos culturales del grupo o la prohibición de usarlos””.

Se advierten pues, varios aspectos de acción u omisión por parte del gobierno turco hacia las edificaciones de origen armenio:

  • Una política de dejadez e indiferencia que trae aparejados el desamparo y el deterioro de esas edificaciones, algunas de ellas erigidas hace cientos de años.
  • Numerosas instancias y sucesos de destrucción directa, como en el caso de aquellos monumentos que se encuentran bajo “”Zona de Acción Militar””.
  • La distorsión historicista de los propagandistas turcos, que ubican a monumentos armenios de suficiente relevancia para la comunidad internacional, bajo cualquier otro origen menos el armenio (como sucede con la antiquísima ciudad de Aní).
  • La conversión (prohibida por el Islam, aunque se practica), por la cual grandes iglesias han sido transformadas en prisiones, establos, mezquitas, hoteles y hasta gimnasios.
  • La confiscación del patrimonio cultural por el Estado de Turquía, que está avalado por leyes nacionales que tienen sus fuentes en decretos otomanos de 1906.

A continuación, se detallará el desarrollo de cada uno de estos aspectos.

 

Las violaciones al patrimonio armenio

Los delitos pueden cometerse por acción u omisión. Es decir, se puede matar a alguien a través de una acción directa o se puede ver que una persona está desfalleciendo y pudiendo socorrerla, no hacerlo.

Si un Estado puede apreciar que valiosísimos monumentos se están derrumbando por acción del tiempo y de factores climáticos (entre otras cosas) y adrede, omite llevar a cabo políticas de recomposición de los mismos, es responsable. Más aún si se trata de un país como Turquía, que es parte de varios tratados de la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, Educación y Cultura (UNESCO).

Se puede hacer una enumeración (parcial, por supuesto) de monumentos culturales en peligro de ser derruídos o que ya lo han sido de alguna u otra manera:

  • La Iglesia de Surp Guiragós, en Dikranapert (actual Dyarbekir, en Anatolia Central), cuyos siete altares, están hoy en total desuso.
  • La catedral de Havav (en la Meseta Armenia Central), de la cual sólo quedan vestigios.
  • La iglesia Kumbet Kilisé, en la ruta entre Erzerum y Kars (Meseta Armenia Central), que se encuentra en sepulcral soledad.
  • Aprank, situada entre Erzindján y Erzerum, que cobija al monasterio de San David y aún está en buen estado.
  • Las iglesias y monasterios de Surp Garabed, Surp Tateos y Surp Arakelots en la ciudad de Mush (oeste del Lago Van, en el sudeste de Turquía), que se encuentran en una situación calamitosa.

Tanto en Van y en Aní, como en Gars por ejemplo, aún hay algo por hacer, ya que esas iglesias todavía pueden “”salvarse””. No es así en el caso de edificaciones como las de Surp Garabed, en Mush.

En Aní, muchas iglesias quedaron dentro de lo que se denomina “”Zona Militar””, en donde las milicias turcas practican movimientos bélicos utilizando muchas veces las cúpulas de las iglesias -o lo que queda de ellas- como blanco. En esa misma ciudad, se evidencian no sólo la brutalidad sino la falta de rectitud como país por parte de Turquía, al negar y distorsionar la historia. El gobierno turco asigna un gran presupuesto para eludir la mención del verdadero origen de estos monumentos. Así ocurre en Aní, en Ajtamar, en las más conocidas obras de arte arquitectónico que testimonian la presencia armenia. La creación de esos monumentos es atribuida a otras civilizaciones, en el intento de ocultar que los armenios se desarrollaron durante siglos en esas regiones.

Las conversiones son otra forma de acción directa. Los campos, casas y viviendas de los armenios que quedaron sin dueño luego de las masacres fueron ocupados por los habitantes de la zona. Las casas de los kurdos que viven en Mush están realizadas, en su gran mayoría, con restos de lo que fue Surp Garabed, la segunda casa espiritual de los armenios después de la Catedral Madre de San Echmiadzín. Las iglesias de Guesariá (actual Keyserí) no tuvieron un destino mejor: una de ellas fue tapada y en la otra actualmente funciona un gimnasio.

A fines de los setenta, la catedral de los armenios de Hetesiá (actual Ourfá) fue convertida en una colosal mezquita, mientras que, desde 1986, la catedral de Aintab (actual Gazyantep) es una prisión. Otros casos: una capilla armenia denominada Kaymanklí, que se encuentra en el norte de la actual Turquía, entre Erzrum y Trabizond, es hoy una granja privada, cercada y llena de animales.

Acerca de las confiscaciones, es prudente leer el “”Informe provisional del Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y de discriminación basadas en la religión o las creencias””, realizado en Turquía años atrás. Uno de los párrafos destacados de este informe explica: “”Respecto a las alegaciones de confiscaciones de dos lugares de culto armenios, el Ministerio de Asuntos Exteriores respondió, después de la visita del Relator Especial, que el Ministerio del Interior había confirmado que la iglesia armenia Manuk en Karasun/Iskenderun estaba abierta al culto. Esa iglesia fue declarada “”propiedad inamovible y patrimonio cultural”” por el Consejo Superior de Propiedades y Obras Antiguas Inamovibles el 8 de junio de 1979. La iglesia ortodoxa armenia en Kirikhan estaba también abierta al público y servía actualmente como lugar de culto. Se había tomado bajo protección mediante una decisión del Consejo Superior de Propiedades y Obras Antiguas Inamovibles desde el 10 de septiembre de 1997. (…) El código sobre las fundaciones prevé que la dirección de las fundaciones que, en la practica, no ofrezcan ningún beneficio, sea transferida a la Dirección General de Fundaciones (conforme a las explicaciones anteriormente dadas). En caso de que esa fundación llegara a elegir un consejo administrativo en un plazo de cinco años, podría obtener de nuevo su régimen jurídico precedente, después de haber cumplido las formalidades necesarias ante las autoridades competentes””. Este es otros de los tantos vericuetos legales que tiene la legislación turca para dificultar el pleno goce de derechos de las minorías.

 

Aspectos legales

Turquía es Estado parte de varias convenciones de la UNESCO que lo comprometen a proteger todo patrimonio cultural que este dentro de sus límites.

Este es un resumen de lo que ese país ha firmado de puño y letra y que, al mismo tiempo, borra con el codo, ya que los resultados no están a la vista.

· Convención para la Protección del Patrimonio Cultural en Tiempos de Guerra, La Haya, 14/5/1954 UNESCO. Protege a todo objeto culturalmente relevante, mueble o inmueble, del eventual vandalismo que pudieran sufrir por parte de algún combatiente en tiempos de guerra. El artículo 28 prevé el proceso de aquellas personas que realicen actos de pillaje en tribunales de su país de origen. En la constante lucha de Turquía con las fuerzas del Partido de Trabajadores del Kurdistan (PKK) en el sudeste del país, en muchas ocasiones los monumentos armenios sirven de escenario bélico o refugio (es el caso de Avak Vank, en el sudeste).

· Convención para la Prevención y el Castigo de la Importación, Exportación o Tráfico Ilícito de Patrimonio Cultural. Paris, 14/11/1970 UNESCO. Protege a los bienes muebles en tiempos de paz. Se focaliza en proteger estos elementos según el origen y la importancia que el país firmante les atribuya. Así es que Turquía continuamente se permite asignar el origen de los monumentos armenios a la creación del Imperio Bizantino, de los Otomanos o, de una manera más sutil, nombrar a los Ardzrouní (de la región de Van) o a los Pakraduní (de la región de Aní) no como armenios sino como reinados en sí. De esta manera, se ha cometido todo tipo de delitos con las riquezas armenias que se encontraban dentro de los monumentos. Los ejemplos más salientes de esta actitud son los de los evangelios de Jarpert y de Mush, que han sido encontrados después de mucho tiempo.

· Convención para la Protección de la Herencia Patrimonial Mundial de la Humanidad. Luego de invitar a especialistas del tema para que verifiquen su decisión, los países firmantes declaran qué lugares de los que se encuentran dentro de su territorio pueden ser considerados de suma importancia para la humanidad y deben ser cobijados. En su momento, el Estado turco pudo haber mencionado las iglesias de Aní, pero omitió hacerlo.

Esto es lo que expresa el Relator del Informe especial en Turquía acerca de la aplicación del Tratado de Lausanna (24 de julio de 1923) en los puntos referidos a este tema: “”El Tratado, a la vez que establece el principio de igualdad de los ciudadanos sin distinción de raza o de religión, consagra el estatuto de minoría para los no musulmanes. Por lo tanto, se reconocen en él la identidad religiosa de las comunidades no musulmanas y sus derechos individuales y como minorías. Los artículos 37 a 45 de ese Tratado se refieren a la protección de las minorías. En el artículo 37, se indica que las disposiciones que figuran en los artículos 38 a 44 del Tratado tienen el valor de leyes fundamentales y que, en consecuencia, ninguna ley, ningún reglamento, ni ninguna acción oficial pueden contradecirlas o prevalecer respecto a ellas. (…) El artículo 40 garantiza a los no musulmanes el derecho de crear, dirigir y controlar, a sus expensas, toda clase de instituciones caritativas, religiosas o sociales, toda clase de escuelas y otros establecimientos de enseñanza y de educación, con el derecho a utilizar libremente su propia lengua y a ejercer libremente en ellos su religión. En virtud del artículo 42, las minorías tienen derecho a regular todas las cuestiones relativas al régimen jurídico familiar o personal según sus propios usos, Además, el Gobierno turco se compromete a proteger los lugares de culto de las minorías, a conceder todas las facilidades y autorizaciones a las fundaciones pías y a los establecimientos religiosos y caritativos de las minorías, y a no rehusar las facilidades necesarias para la creación de nuevos establecimientos””.

 

La ley Nacional Turca

El “”Decreto sobre Obras Antiguas”” del Imperio Otomano, firmado en 1906, establecía que todo inmueble o mueble antiguo que estuviera dentro de las fronteras del Imperio era propiedad del mismo. Varias leyes han reemplazado este decreto, aunque la única diferencia que se registra es que, en vez de referirse al Imperio Otomano, se utiliza el término (más actual) de República de Turquía.

Por otro lado, en la práctica, Turquía no es propietario de “”todos”” los edificios históricos dentro del país, ya que hay fundaciones que se encargan de ello.

Es más: el Código Penal turco incriminaría a su propio gobierno en los artículos 176 y 177. El primero determina que quien “”derribe o menoscabe o dañe de cualquier modo objetos situados en templos, o utilice la fuerza contra religiosos o les insulte con la intención de denigrar cualquier religión, será castigado con una pena de prisión de uno a dos años y con una multa. (…) Cuando el delito se cometa durante el desempeño de sus funciones por los religiosos o en relación con él, la pena prescrita por la ley por ese delito se incrementará en una sexta parte.”” En tanto, el segundo prescribe “”una pena de prisión de uno a tres años”” y una multa a quien “”deteriore monumentos u obras similares en templos o tumbas en cementerios, o dañe las tumbas””, mientras que quien “”ensucie cualquiera de los objetos mencionados será castigado con una pena de tres meses a un año y multado.””

 

El Patriarcado armenio de Estambul.

“”No nos dejan preservar nuestros monumentos””. La frase del Patriarca Mutafyan fue reproducida por los diarios armenios de todo el mundo. Todo surgió por la celebración de los 1700 años de Cristianismo en Armenia, fecha que alentó a muchos a visitar la Armenia Histórica. Guiados por el Arzobispo Ashjian, de los Estados Unidos, los peregrinos pudieron ver en qué estado se encontraba la mayoría de las iglesias en las cuales muchos de sus abuelos habían sido bautizados. El Patriarca explicó que los edificios pertenecen al Estado Turco y que la Iglesia Armenia de Estambul no tiene personería jurídica para moverse independientemente, ya que el reconocimiento que le confieren es de facto y se mantiene gracias a las donaciones de los armenios de esa ciudad.

 

Las organizaciones protectoras en el mundo

Hay organizaciones que actúan en forma independiente y focalizan todo su esfuerzo en preservar el patrimonio cultural de la humanidad. La Organización Tierra y Cultura realiza año tras año arduos trabajos en Armenia para conservar y crear nuevos edificios religiosos y educacionales, entre otros, tareas en las cuales participan activamente los jóvenes de la Diáspora (ver Generación 3 número 4, julio de 2000). Por otro lado, la World Monuments Fund se encarga de confeccionar listas de los diferentes sitios del mundo que corren peligro, para que su reconstrucción pueda ser financiada. El proyecto de la ciudad de Aní esta dentro de esa lista.

 

Griegos y armenios

No se puede dejar de mencionar que el patrimonio cultural griego ha sufrido tantos atropellos como el armenio. Un ejemplo conmovedor es el del Monasterio de Soumela, en las cercanías de Trabizond, a kilómetros del Mar Negro. Esa era la zona de los griegos del Ponto. Griegos, armenios, lazes, circasianos y hasta kurdos y turcos se acercaban a conmemorar las festividades que se llevaban a cabo en aquel monasterio, creado hace varios siglos por los Santos Barnabás, Sofronio de Atenas y Cristofer de Trabizond. En 1923, los monjes del monasterio previeron lo que sería el fulminante ataque de los kemalistas y decidieron enterrar todas las reliquias en un sitio secreto. Años después, éstas fueron rescatadas gracias a una iniciativa de los religiosos griegos, que instaron a Turquía a permitir que ese importantísimo legado cultural volviera a manos de sus dueños. Hoy en día Soumela puede ser visitado y es uno de los lugares más importantes de peregrinaje, ya que su edificación esta realizada sobre la pared de un acantilado, a una altura considerable.

El Relator Especial del informe acerca de las Minorías en Turquía menciona que “”después del establecimiento de la República, el nacionalismo, uno de cuyos componentes era el rechazo de las minorías cristianas, continuó, en particular a través de los siguientes acontecimientos: en 1932, una ley prohibió a los griegos el ejercicio de ciertas profesiones (por ejemplo, la de abogado); en 1942, una ley fiscal sobre los ricos se dirigió esencialmente contra los no musulmanes, económicamente muy activos, a fin de turquizar la economía mediante impuestos prohibitivos, que obligaban a los interesados a vender sus bienes; en 1955, hubo tumultos anticristianos, vinculados al parecer a la cuestión de Chipre (explosivo colocado por un funcionario del Ministerio del Interior en la casa familiar de Ataturk a fin, según se afirmó, de provocar y organizar ataques contra los cristianos); en 1964, debido a las tensiones sobre la cuestión de Chipre, Turquía rompió un acuerdo con Grecia y prohibió todas las funciones comerciales a quienes tuvieran pasaporte griego, lo que provocó la partida de unos 40.000 griegos; al comienzo del decenio de 1980, utilización por la televisión oficial de los términos “”armenio”” y “”griego”” como insultos; al final del decenio de 1990, declaración pública de un Ministro del Interior en la que calificó a Ocalan, jefe del PKK, de “”cachorro armenio””. Esos acontecimientos han ocurrido paralelamente a campañas de turquización que se manifestaban, por ejemplo, mediante el eslogan “”una lengua, una raza, una cultura””.””

Sólo resta concluir que, si se quiere salvar los monumentos que aún permanecen en pie, es indispensable la acción inmediata. Con el apoyo de la Diáspora, las organizaciones internacionales pueden llegar a apadrinar ciertas edificaciones. Una solución también satisfactoria sería una cooperación entre los gobiernos de Armenia y Turquía para comenzar con esta labor. En principio, es muy positivo el hecho de que, gracias a los esfuerzos de los armenios que aún viven en Turquía, se hayan habilitado nuevas iglesias: una de ellas en Musa Ler (Mousa Dagh) y la otra en Guesariá (Kayserí), lugar de peregrinación de la comunidad armenia de Estambul. También es importante mencionar que Irán fue premiado por la UNESCO por ser el único país vecino de Armenia que hasta el día de hoy preserva cientos de iglesias que se encuentran en su territorio.

Entonces, no quedan dudas de que las vías de acción estan al alcance y sólo falta llevarlas a cabo. Las piedras aún esperan.

Mi corazón se parece a las casas destruidas.
Se han roto los tirantes, sa han movido las columnas
Han de poner allí sus nidos los pájaros salvajes.
Anduní, canción popular armenia.

El enemigo, después de perpetrar sus inquietudes en los seres vivos, no se ha compadecido ni siquiera de las inocentes piedras.
Raffí

Un pueblo al que se le ha destruido parte de su pasado esta más lejos de elegir y actuar libremente que uno que pudo por cuenta propia ubicarse en la historia. Esta es la razón, o por lo menos la única, por la cual la totalidad del arte del pasado hoy se torna un asunto político.
John Berger.

Bibliografía:

www.worldmonuments.org

http://www.virtualani.freeserve.co.uk/

Ugurlayan, Anahid. Armenian Forum, Vol 2 Numb. 2, Ara Sarafian Editor

Sarafian, Jorge. “”Armenia a través de sus cantares””

Outreach Magazine del Arzobispado armenio de Nueva York.

Raffí. “”Chispas””, traducción de Berg Agemian.

The Lives of the Monastery Builders Of Soumela, Pamphlet N. 2, Buena Vista, Colorado.

Informe provisional del Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanoshttp://www.unhchr.ch/

Berger, John. “”Ways of Seeing””

Whitaker Benjamin, informe sobre La Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, E/CN.4/Sub.2/1985/