El padre de todo lo que es Turquía

A los 25 años ya Mustafá Kemal obtiene el diploma de capitán de estado mayor. Su llegada a Estambul sucede en tiempos de tensión política ya que el malestar acerca del Sultán Abdul Hamid II era notorio.

Es más, Kemal junto a otros jóvenes forman una asociación secreta llamada “VATAN” (patria) en la cual volcaban mediante periódicos del mismo nombre, su malestar acerca del régimen del califato otomano y la propuesta de la reforma democrática del Imperio. Kemal por poco pierde la vida al ser desbaratada la agrupación. El Imperio sufre el golpe: la insurrección de los Jóvenes Turcos se abalanza sobre Estambul, muchos armenios en ese entonces esperanzados, festejan abrazados por las calles de Estambul el advenimiento de esta agrupación.

El triunvirato todavía no está constituido, pero el mando se concentraba en la figura de Enver Pashá, quien siempre competiría con Kemal. El Ittihad consagra a Mehmet V como Sultán simbólico más que operativo, ya que se crea un parlamento y un gabinete, en el que algunos de sus miembros eran de origen armenio. Comienzan a cometerse asesinatos en torno al aparato de poder de Abdul Hamid II. La primera guerra balcánica y la guerra ítalo-turca, constituyen en sí el desastre bélico que da comienzo a la pérdida total del territorio europeo, vale decir se asiste al principio del fin de lo que otrora fuera el gran Imperio Otomano. A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Kemal es designado con el cargo de seguir el movimiento de las fuerzas francesas. Entre tanto, Rusia avanza por la Región del Cáucaso hasta la zona del Lago Van. El avance ruso resulta una bofetada para el ministro de guerra Enver, quién se encontró humillado y culpó de su desastre como estratega a los armenios, quienes vencieron de modo aplastante al ejército turco en la batalla de Sarí-Kamish a comienzos de 1915. Por otra parte, Enver tenía expresas directivas alemanas para empezar a construir el ferrocarril hacia Bakú; su gestión no fue para nada eficiente. A raíz de ello, éste junto al triunvirato ya constituido, habían hallado el pretexto para llevar a cabo su sistemático plan de exterminio. Talaat y Djemal, serían quienes se encargarían de consumar el plan y “cortinarlo” a los ojos de un mundo ocupado en el caos de la Primera Guerra. Cabe resaltar algo muy importante; Kemal ya se había incorporado al partido y aunque fue un miembro que no ocultaba su desagrado hacia el triunvirato, demostró su antipatía hacia la Causa Armenia. Más adelante, durante el año 1918 cuando acompañó al funcionario Bahaeddín a Alemania, al exponerle uno de los gobernadores de ese país quejándose por la situación de los armenios, éste respondió: “… Me sorprende que un gobernador alemán, un hombre de valer, haya escogido un tema semejante para conversar con vuestro aliado y a favor de los armenios, que tratan de engañar al mundo para restablecer una existencia nacional que se pierde en la noche de los tiempos. Hemos venido aquí no para hablar sobre la cuestión armenia, sino para darnos cuenta de la situación del ejército alemán, nuestro aliento y nuestro sostén…” Para entonces, los aliados arremeten sobre los Dardanelos. Es aquí lo que detonaría la historia de Kemal Atatürk, quien fue promocionado al grado de coronel y que triunfa en la costa oeste en la llamada batalla de Anafartá. Luego de la derrota de Gallipolí, los aliados se retiran cabizbajos. Kemal se encarga en semanas de recuperar parte de las proximidades del cáucaso, vale decir de las ciudades de las planicies de Mush y Bitlís, a quienes no había podido vencer Enver Pashá. Esto enfurece tanto a éste, como a las misiones americanas evangelizadoras quienes protagonizan los desmanes que ejerce el ejército turco para con la población armenia. Hay que tener en cuenta algo: con suma sagacidad, el Ittihad junto a Kemal lograron enquistar en el poder de la sociedad turca, a la casta turco-sefaradí que fueron quienes a principios de siglo, advirtieron que el pueblo armenio era el único escollo económico, social y político de toda la región. Anexar el concepto Panturánico de Ziá Gok Alp, uno de sus fervientes propagandistas, daría a entender con mayor exactitud los anhelos de aquella dirigencia: “¡Mi Atila! ¡Mi Gengis! ¡Figuras de héroes que son la gloria de mi raza! Oguz me llena el corazón. La patria de los turcos no es Turquía; ni es el Turquestán. Es una vasta y eterna región: ¡El Turán!”. La Revolución Rusa de 1917 cambió sustancialmente el panorama para la Turquía-Otomana. La armenia oriental quedaba expuesta y débil ante un supuesto ataque del ejército turco. Esto le resultaba muy favorable como excusa hacia el soñado anhelo turánico. No ocurría lo mismo con la vasta zona occidental del agonizante Imperio que estaba siendo nuevamente abatida por las potencias aliadas. Llegaría el armisticio de Mudrós, que daría fin a las hostilidades contra el Imperio, o mejor dicho, con lo que quedaba de éste. Comienza el resurgimiento. Mientras Armenia vivía en plena confusión entre el surgimiento del movimiento bolchevique y la creación del SEIM transcaucásico que duró unos meses, el Imperio Otomano llegaba a su fin. Entre Rusia y Alemania se pacta el Tratado de Brest-Litovsk, donde entregan a Turquía las provincias de Ardahán, Kars y Batúm. Estos no tardan en ocuparlas, utilizando para ello la barbarie contra los ciudadanos armenios, quienes se debatieron hasta más allá de sus fuerzas.

Para entonces, el gobierno pone fin a la misión militar de Kemal en la Primera Guerra Mundial. No es de su conformidad esta decisión ya que éste imagina como las fuerzas aliadas pronto desembarcarían nuevamente sobre los Dardanelos y penetrarían por toda la región de Anatolia. Muere el Sultán Mehmet V y ocupa su lugar el último Sultán heredero de la raíz osmánica: Mehmet VI Vahdettín, quien había viajado meses antes con Atatürk a Alemania. Pronto se abrirían congresos de vertiente nacional-militar para planear el futuro del presente desastre.

Mientras tanto, el pueblo armenio resiste heroicamente en la batalla de Sardarabad; ello no impide que una pequeña parte del ejército turco llegue a Bakú y se encuentre con que las ideas de izquierda ya habían hecho gobierno allí. Más adelante, Mustafá Kemal no dudaría en coquetear con la incipiente Unión Soviética. Congresos y Asambleas se llevan a cabo mientras las fuerzas francesas se afianzan en Cilicia, las fuerzas inglesas mantienen su poderío en el norte de Irak, específicamente en la ciudad de Mosul y tanto Italia como Grecia preparan desembarcar en los Dardanelos. Todos preparan sus cubiertos para repartirse la torta del ex imperio. Miles de armenios desterrados de la zona de Cilicia se repatrian nuevamente creyendo que las nobles potencias ya estarían allí para protegerlos por siempre. El Dr. Taner Akcam bien dijo: Los militares crearon la Turquía moderna y son ellos los encargados de custodiar los tabúes e incongruencias de su historia, mediando la fuerza, claro está. Pues así empezaron ellos, primero en Amasyá, luego en Erzerum hasta el Congreso Clave: El Congreso de Sivás. Allí Kemal se hizo notar y acentuó su idea de decretar una dictadura militar para salvaguardar lo que quedaba del Imperio. Se perdió Europa, se perdió toda Siria, se estaba por perder casi toda la Anatolia y los Dardanelos. La espada tenía que volver a actuar. Se redacta y se aprueba el Pacto Nacional, con miras y fronteras delimitadas como objetivo. Cabe destacar que el Ittihad queda disuelto y condenados a muerte sus máximos representantes y burócratas, ello no era impedimento que muchos miembros de éstos, se alistaran a la rama nacionalista-militar. Las comitivas bélicas pro-kemalistas necesitaban del manejo de información de los ex Ittihad, por lo que los juicios políticos fueron disminuyendo, hasta reducirse por completo. Las fuerzas aliadas ocupan Estambul y los griegos toman Adrinópolis. El Imperio queda reducido a la Anatolia Central y a la concentración de poder emanado desde Ankara. Comenzarán las tratativas del histórico y paladín de la justicia contractual de esa época: El Tratado de Sevres, firmado en Agosto de 1920. El presidente norteamericano Woodrow Wilson proyectó una Armenia Independiente que contenía siete de sus provincias históricas, mientras que se le otorgaba a Grecia, la ciudad de Estambul y gran parte de los Dardanelos y a Italia parte de Tracia. Además, se proclamaba las ansias de libertad de un pueblo que nunca había bajado los brazos; los kurdos y el Kurdistán Libre se consagraba junto a este Tratado. Delegados turcos firman el Tratado. Mientras firmaban el tratado con la mano derecha, preparaban las bayonetas con su mano izquierda. Por ejemplo, se otorgaba a Armenia siete provincias que tenía que volver a poblar. Los aliados no se encargarían, palabras explícitas del británico Lloyd George, de seguir una guerra especialmente para el caso turco, sino que los armenios se tendrían que encargar de invadir esas tierras nuevamente. Paralelamente el ejército turco se rearmaba y empezaba su última gran ofensiva. Es más, la expedición se denominaba “Campaña a Armenia”. Sería el golpe final a la cuestión de “limpiar armenios en la zona”. Los armenios quienes habían vertido toda su confianza en las fuerzas aliadas, se veían desprotegidas e inmersas en la indiferencia política que les otorgaban las grandes potencias. No sería descabellado proponerle a la Standard Oil que explique sus negociados de entonces. Un gobierno pro turco-sefaradí, negociando el futuro armenio junto a la compañía anglosajona más importante de petróleo. Su fundador Rockefeller, otorgó a los refugiados armenios de ese entonces, grandes sumas de dinero. La popularidad de Wilson pronto se esfumó, lo que sumado a su enfermedad lo alejaron del tema Sevres. De ese modo Kemal y su ejército recomenzaron su ofensiva. Retomaron Marash, Hadjín, y Ourfá, entre otros pueblos. Las epopeyas de sus gentes pueblos fueron impresionantes. Lucharon hasta el último aliento. En Aintab, también se realizó una contienda con aquellos armenios que no estaban dispuestos a retirarse nuevamente de sus tierras. Los armenios ingenuamente tenían un lema: “Mère des Armeniens France notre espérance” ignorando los varios convenios que posteriormente los franceses firmarían con Ankará otorgando los protectorados de Mousá Dagh y alrededores. Atatürk se encargó de esta ciudad, a la cual rebautizaron GazyAntep, por la “brillante” (Gazy) toma del pueblo. A Kemal lo bautizan con los honores de “Gazy”, por lo dicho anteriormente. El ejército turco devastó toda la armenia histórica; toma venganza en Sarí Kamish y se encarga de encarcelar o ajusticiar en masa como criminal de guerra a cualquier persona de origen armenio. Se implementa la ley de Dictadura Militar, Kemal acentúa sus fuerzas ahora hacia el oeste de Ankará. Se zambulle en Esmirna, quemando el barrio armenio y griego (ver recuadro), y combate a las fuerzas griegas de Eleftheriós Venizelós. No triunfa, pero apuesta todo replegando sus fuerzas sobre el rió Sakariá donde espera a los griegos para el avance final. Kemal Atatürk resulta vencedor. Cuando vence, limpia el lugar, lo que equivale a dejar miles de muertos masacrados en la zona. Su ejército no es un ejército nuevo sino el mismo que utilizaba el Ittihad, que se componía por mercenarios sin disciplina alguna y menos aún escrúpulos hacia los que eran extranjeros o cristianos. Las fuerzas aliadas dan un paso al costado. Solo proyectan intereses sobre lo que sería la nueva y moderna República de Turquía, el puente que uniría a las potencias con el petróleo de Bakú. Se firma pues en 1923, el Tratado de Lausana que ratifica las fronteras de la actual Turquía gracias a la perseverancia de dirigentes, como el íntimo amigo de Kemal, Ismet Pashá, encargado de las relaciones internacionales en ese entonces.

Años atrás una revista pro-kurda preguntaba: ¿A quién pertenece Turquía? Enumeraba las etnias y pueblos que la habitaban contemporáneamente:
griegos, armenios, kurdos, circasianos, nestorianos, asirios, tártaros, lazes, turcos-osmanlíes, etc. Todos ellos festejaban juntos, relata el artículo, las festividades en Soumela, Trabzon. Todos se respetaban hasta que el lema empezó a flamear luego de Lausana en 1923: “¡Turquía para los Turcos!”.El 29 de Octubre de 1923 la Primera Magistratura la ocupa Mustafá Kemal Atatürk, mediante elecciones.

Lo irónico nunca se alejó de los gobiernos turco-sefaradíes, siempre preconizando hacia el mundo justicia, mientras que en su interior ofrecían una política que creaba una úlcera en la sociedad. En los Principios y Propósitos de Atatürk, su artículo 1ero, inc. 3 dice “…el respeto a los derechos humanos y a la libertad fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivo de raza, sexo, idioma o religión”. Los Armenios han sido muertos y perseguidos constantemente por el ejército, los griegos del Dardanelos junto a los lazes del Póntico (Mar Negro) también, los kurdos en el gobierno de Atatürk fueron eternamente perseguidos hasta no reconocidos como tales, sino como “turcos de las montañas” y los asirios subsumidos en el olvido. No obstante, Kemal Atatürk después de su obra fatídica de destrucción mediante la fuerza, empezó a tejer una cortina para tapar el desastre que cometió con los demás pueblos que interferían con su lema “Turquía para los turcos”. Esa “cortina” que aún tapa varios tabúes, consistió en occidentalizar Turquía para el mundo. Atatürk inyectó en la población el alfabeto occidental para dejar los caracteres arábigos que se utilizaban anteriormente. Transformó la sociedad admitiendo reformas en cuanto a la moda. Existe algo que tal vez pocos le perdonarán de por vida y que aún hace temblar a Turquía: la abolición del califato y los tribunales religiosos. El proyecto de Atatürk fue convertir a Turquía en un estado laico, pero a sabiendas que ello sería poco posible; ello que atenuó la efervescencia religiosa de antaño y que aún reclaman los más conservadores en Turquía. Prohibió los ritos sufíes y la práctica de los derviches islámicos y el diezmo; redactó un nuevo Código Civil que adoptó el calendario internacional. Estalló una guerra civil que duró unos meses. Hoy la crisis turca podría desatarse en cualquier momento. La dirigencia turco-sefaradí (Donmeh) enquistada desde principios de siglo pasado, se contrapone con los anhelos del pueblo turco, especialmente en el interior de Turquía. Escatimar la relación que existe entre Israel-Turquía-Estados Unidos, fundamentaría uno de los más profundos tabúes turcos. Además, el adiestramiento israelí al ejército Azerí (Azerbaiján) en la contienda contra los armenios en el enclave de Nagorno-Karabagh, también tendría que ser tomado en cuenta agregando el origen turco-sefaradí del presidente Alyev. No es errado relacionar que los tártaros de origen khazar (imperio hebreo del cáucaso norte), que habitaban Turquía no fueron perseguidos por Atatürk. Los relatores especiales que designa la ONU en materia de “Protección de Minorías Religiosas en Turquía”, reportan que sólo el Rabinato es el que posee personería jurídica en la república, no así los Patriarcados Armenio y Griego. Un antropólogo alemán de principios de siglo pasado sacó una inteligente conclusión: el armenio o cristiano siempre fue consejero del Sultán, el que siendo osmanlí, no poseía grandes habilidades comerciales o estratégicas. No así el judío-islamizado quien reemplazaría al osmanlí y al armenio a la vez. Para terminar su obra se dedicó a limpiar y desconectarse con el pasado otomano. Los turcos adoptaron como propios monumentos de todo tipo y origen. Pagaron y siguen pagando a profesionales de prestigio para desviar la historia de los pueblos que habitaron Turquía hace miles de años. Prohibió el uso del fez, que fue y será el símbolo del típico dirigente otomano de esa época. Hoy Turquía tiene una grave crisis institucional y económica gracias a la corrupción dirigencial. Las bases americanas en Erzerum y los futuros oleoductos mantienen este país, que posee enemigos en todas sus fronteras. Kemal Atatürk fallece en Estambul el 10 de Noviembre de 1938 dejándole a la “refundada y moderna” República de Turquía, una nefasta carga: ser el Estado que directamente debe responder por el genocidio de un millón y medio de armenios.