Armin Theophil Wegner nació en Wuppertal (Westfalia) el 16 de Octubre de 1886 y murió en Roma el 17 de Mayo de 1978.

Abogado, escritor y poeta; dedicó su vida a luchar por el respeto de los Derechos Humanos. Viajó por toda Europa y realizó varias tesis acerca del Derecho Penal alemán. Al comenzar la Primera Guerra Mundial, Wegner es condecorado con la Cruz de Hierro por la labor de enfermero voluntario que realizó en Polonia.
La génesis de su lucha por los Derechos Humanos se gestó a su llegada en Constantinopla en 1916.

Durante su vida como Segundo Lugar Teniente en el 6to batallón del ejército Otomano, liderado por el Mariscal Von Der Goltz, fue testigo de los hechos que cambiaron el curso de su vida y lo encausaron a actuar inmediatamente.

Las deportaciones, mutilaciones y violaciones que presenció en las estepas de la Anatolia contra la población Armenia lo afectaron profundamente. Rememoró a su padre, Gustav Wegner, de fuerte tradición prusiana, quién solía relatarle los hechos que le ocurrían a los armenios en 1895 a causa del despotismo de Abdul Hamid II.

Recorrió las siguientes ciudades: Constantinopla, Ras el Ain, Mossul, Baghdad, Babylon, Rakim, Pasha, Abu kemal, Der Zor, Rakka, Meskene, Aleppo y Konya. Quebrantando las estrictas reglas del Ejército Alemán, tomó cientos de fotografías en todos los campos de deportación y masacre. Envió decenas de correspondencias al exterior para dar a conocer las evidencias que había obtenido. Cuando su rutas secretas para que aquellas correspondencias fuesen al exterior fueron interceptadas, Wegner fue arrestado y enviado a los campos de Bagdad para cuidar enfermos de cólera. Al culminar la Guerra es nuevamente llamado a regresar a Alemania.

Sus tareas para con la nación armenia no habían aún culminado. Junto con Johannes Lepsius y Nansen, fue testigo esencial para que el joven Soghomón Tehlirian, quien mato a Mehmed Talaat Pashá en Berlín, fuese sentenciado favorablemente por el Tribunal Berlinés en 1921. Al año siguiente publica “Der Schrei vom Ararat” (Gritos desde el Ararat). Al cumplirse el cincuentenario del Genocidio Armenio publicó sus fotografías y otras informaciones sobre su experiencia como testigo presencial del Genocidio Armenio en un ensayo títulado “Parí Luis: Das Gute Licht” (Buenos Días).

En su poema “Der alte Mann” (El anciano) recita “Mi conciencia me obliga a contarlo todo. Soy la voz del deportado en el desierto”.

En la República de Armenia, fue condecorado con la Orden de San Gregorio y una de las calles de Yerevan, capital de la República Armenia, lleva el nombre de Armin Wegner.

Sus cenizas están hoy en el Dzidzernagapert.